Autor/a: 
Zaloa Pérez Hernandorena (REAS Euskadi)

La Economía Social y Solidaria aporta un rico y diverso abanico de emprendimientos socioeconómicos que funcionan con una lógica diferente a la lógica competitiva de los mercados capitalistas, rescatando modos de funcionamiento basados en la reciprocidad, el altruismo, la solidaridad y la cooperación y poniendo a las personas, y la sostenibilidad de la vida, por encima de la obtención de beneficios.

Frente a un modelo imperante de desarrollo de tendencia crecentista cuyo objetivo es la maximización del beneficio y que se guía bajo el principio de la eficiencia económica y centra su atención en los mercados; la Economía Social y Solidaria se alinea con el modelo de desarrollo humano local para poner de relieve que el mero crecimiento económico no supone automáticamente que se esté produciendo un proceso de desarrollo. Así, su objetivo se orienta a la expansión de las oportunidades y capacidades humanas, poniendo el foco de atención en las personas y su medio y se guía por la equidad y la justicia.

El desarrollo local así entendido, se define como una estrategia de intervención territorial para generar capacidad local y aumentar las condiciones y oportunidades para los ciudadanos y ciudadanas, promoviendo el desarrollo humano desde los principios de igualdad de oportunidades, sostenibilidad, participación y empoderamiento y garantía de derechos humanos y de ciudadanía. El desarrollo humano local propone pensar y actuar desde cada sociedad para construir proyectos colectivos que tengan como referencia un desarrollo basado en las personas consideradas individual y colectivamente.

La Economía Social y Solidaria está estrechamente ligada al desarrollo local así entendido, ya que está enraizada en el territorio y la comunidad es el objeto y sujeto de su propuesta; utiliza recursos endógenos y es autocentrada, priorizando la satisfacción de las necesidades locales con recursos locales, fomentando las capacidades y el desarrollo de los territorios desde una perspectiva integral, esto es, generando renta, vínculos y cohesión social, conocimiento, promoviendo procesos de empoderamiento…

Algunas experiencias nos ofrecen nuevas miradas al desarrollo territorial y pueden servirnos de guía en la construcción de modelos alternativos de desarrollo local.

Experiencias conectadas con las teorías y movimientos sociales del “decrecimiento” que proponen impulsar un modo de vida sostenible y desarrollar la resiliencia local frente al cambio climático, el pico de petróleo y el modelo de vida productivista y consumista. Se promueven métodos para reducir el uso de energía, producción de energías limpias así como para aumentar su propia autosuficiencia. Las iniciativas incluyen la creación de huertos comunitarios, empresas de gestión alternativa de residuos, de reparación y reciclaje, impulso de circuitos cortos de comercialización, defensa de la soberanía alimentaria, desarrollo de monedas sociales/locales y promoción del trueque, entre otras.

Un ejemplo podemos encontrarlo en el Plan “Móstoles, ciudad de transición” impulsado por el Instituto de Transición Rompe el Círculo y que se ha materializado en la aprobación, en noviembre de 2015, de una moción municipal para sumar al municipio de Móstoles al movimiento de ciudades en transición.

Territorios con mirada feminista[3]

Se propone la integración de la perspectiva de género en el urbanismo, la planificación urbana y el desarrollo local para la construcción de ciudades con espacios públicos, equipamientos, viviendas para todas y todos, mujeres y hombres, niñas y niños, mayores, personas migradas, jóvenes, personas con diversidad funcional…

Como iniciativas concretas se encuentran la promoción de procesos de empoderamiento individual y colectivo de las mujeres de un territorio, la recuperación de la huella y memoria histórica y visibilización de los aportes de las mujeres al desarrollo de los pueblos, garantizar seguridad y buenos tratos y la valoración y gestión compartida de los cuidados.

Especialmente significativo por su integralidad es el trabajo que están desarrollando desde el Área de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid para diseñar un modelo de ciudad que gire en torno a los cuidados y la ciudadanía “Madrid, ciudad de los cuidados”, que pretende articular formas de cuidado colectivo a partir de un diagnóstico comunitario de los problemas de salud de cada barrio, diseñar un modelo de seguridad que permita conocer más de cerca los problemas y las realidades de la ciudadanía y que generar una nueva Ordenanza Municipal de Convivencia que ayude a resolver conflictos.

Territorios por la Economía Social Solidaria[4]

En Francia es donde se encuentra la experiencia más consolidada de una red de territorios por la Economía Social y Solidaria. Así, Réseau des collectivités Territoriales pour une Economie Solidaire (RTES) reúne más de 125 comunidades, regiones, departamentos, intercomunas y comunas que, comprometidas en torno a la Carta para Desarrollar la Economía Social y Solidaria, generan este espacio de intercambio y coordinación nacional orientado a promover las iniciativas territoriales; poner en valor las experiencias impulsadas en este ámbito desde las administraciones públicas; favorecer la transferencia de buenas prácticas e introducir mejoras en las políticas puestas en marcha. En definitiva, se trata de un espacio para desarrollar conjuntamente entre todos los actores otro modelo de desarrollo que, escapando de la lógica del mercado, sea capaz de aportar respuesta a los desafíos económicos, sociales y ecológicos.

En nuestro entorno más cercano identificamos otra experiencia en el compromiso adquirido por unos 20 ayuntamientos catalanes[5] para contribuir al crecimiento de la Economía Social y Solidaria. Así, se han sumado a un manifiesto[6] que propone avanzar hacia la constitución de una red de municipios por la economía social y solidaria desde el convencimiento de que es hora de “explorar un nuevo modelo de desarrollo territorial que movilice mejor los recursos endógenos y priorice las dimensiones sociales, ambientales y humanas de la economía para resolver más eficazmente las necesidades de la ciudadanía”, destacando a la Economía Social y Solidaria como una buena aliada para impulsar este nuevo modelo.

Desde el movimiento de la Economía Social y Solidaria proponemos avanzar en la construcción de territorios socialmente responsables, un enfoque de planificación local que permite realizar un balance adecuado de las dimensiones social, cultural, económica y ambiental mediante procesos de gobernanza participativa. Transformar los territorios desde los criterios de la Economía Social y Solidaria. Territorios donde la economía esté al servicio de las personas, del bien común y la sostenibilidad de la vida. Territorios que redefinan su modelo de desarrollo en la dirección de la construcción de sociedades más equitativas e inclusivas, social y ambientalmente sostenibles.


Zaloa Pérez Hernandorena es técnica de REAS Euskadi – Red de Economía Alternativa y Solidaria.

Artículo publicado en el nº71 de Pueblos – Revista de Información y Debate, cuarto trimestre de 2016.


NOTAS:

  1. International Forum on the Social and Solidarity Economy
    (FIESS).
  2. Para más información: www.transitionnetwork.org y www.movimientotransicion.pbworks.com
  3. Para más información: http://generourban.blogspot.com www.hiriakolektiboa.org
  4. Para más información: www.rtes.fr
  5. Los municipios adheridos al manifiesto y comprometidos con la creación de una red de municipios catalanes por la Economía Social y Solidaria son: Barcelona, Santa Coloma de Gramenet, Badalona, Sabadell, Arbúcies, la Bisbal d’Empordà, Cardedeu, Cerdanyola, Manlleu, Mieres, Navàs, El Prat de Llobregat, Santa Margarida i els Monjos, Terrassa, Viladamat y Viladecans.
  6. http://www.economiasolidaria.org/noticias/nace_la_
    red_de_municipios_catalanes_por_la_economia_
    social_y_solidaria