Haití

Un centenar de representantes de organizaciones sociales de todo el país, entre ellas campesinas, de mujeres, sindicales, estudiantiles, de derechos humanos y profesionales, concluyeron esta tarde tres días de debate intenso en torno al Haití que quieren, los obstáculos que enfrentan y el financiamiento que necesitan.

Las organizaciones campesinas están furiosas con las autoridades haitianas por haber permitido que las multinacionales y las grandes empresas saquen provecho de la reconstrucción post terremoto, aumentando así la dependencia del país respecto al exterior. Exigen que en lugar de esto se cree un programa radical de reconstrucción agrícola, destinado a recuperar al campesinado devastado. El fundamento de esta reconstrucción sería la soberanía alimentaria.

El 4 de junio del 2010, cerca de 10.000 campesinos haitianos marcharon desde Papaye hasta Hinche, en el Macizo Central de la isla. Quemaron varios bultos de semillas de maíz híbrido que hacían parte de una donación de Monsanto al programa de reconstrucción post terremoto. Durante la manifestación, los campesinos exhibieron slogans como « Larga vida al maíz local!» y «Los transgénicos y las semillas híbridas de Monsanto atentan contra la agricultura campesina».

El pueblo haitiano está agotando su paciencia frente a la ocupación colonial de yanquis y soldados de la ONU.

Entrevista con Camille Chalmers, director de la Plataforma para un Desarrollo Alternativo

[Escrito por Dick Emanuelsson para Resumen Latinoamericano] Puerto Príncipe, la ciudad totalmente destrozada, poco a poco se levanta con grandes sacrificios de su gente noble y luchadora.

El mortífero regalo de Monsanto a los agricultores haitianos de 475 toneladas de semillas modificadas genéticamente

El terremoto de Haiti del pasado 12 de enero ha sido una afortunada oportunidad de negocios para algunos. La empresa transnacional Monsanto ofrece a los agricultores del país el regalo mortal de 475 semillas modificadas genéticamente (MG), además de los abonos y pesticidas que van asociadas a ellas, los cuales distribuirá gratis el proyecto WINNER con el respaldo de la embajada estadounidense en Haití. ¿Saben los haitianos que Monsanto fabricaba el defoliante “agente naranja” con el que los aviones estadounidenses rociaron Vietnam durante la guerra envenenando así tanto a los soldados estadounidenses como a los civiles vietnamitas?

Los miembros de INAISE (www.inaise.org) se unen para apoyar a su miembro haitiano y contribuir a la reconstrucción de Haití

Aunque, la ayuda de urgencia siga siendo una prioridad en Haití después del terremoto del 12 de enero, ya es el momento de pensar en la reconstrucción. INAISE está convencido que una acción mundial y concertada puede eficazmente contribuir a esa reconstrucción.

Para evitar que los flujos de ayuda financiera se dispersen y tengan un impacto reducido y para favorecer las intervenciones estructuradas les ofrecemos una oportunidad de participar directamente a la reconstrucción de Haití al apoyar nuestro miembro local, el KNFP.

En los muelles de Puerto Príncipe, miles de desesperados abarrotan los ferrys con la esperanza de volver a sus regiones de origen. Pies de fotos y voces en off hablan del masivo movimiento migratorio que despobló las zonas agrícolas de Haití en dirección a la capital.

[Almudena Grandes - EL PAIS] No suelen contar que, en 1995, el FMI obligó a su Gobierno a bajar el arancel a las importaciones de arroz, del 35% hasta el 3%. Ni que las subvenciones del Gobierno norteamericano permiten que el arroz producido en Arkansas sea más barato en Haití que el cultivado en el propio país. Ni que, por tanto, tres cuartas partes del alimento básico en la dieta de los haitianos, es importado.

La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

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