Este artículo propone ampliar la mirada sobre las economías sociales-solidarias vinculándolas a procesos que caracterizamos como economías para los bienes comunes. Este tipo de iniciativas se caracteriza por una innovación en sus planteamientos sobre trabajo (más allá de la renta y el empleo), democratización (hacia dentro y hacia fuera de la iniciativa) y sustentabilidad (social y ambiental).