Pese a toda la regeneración tanto urbanística como social que se está llevando a cabo en los barrios de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala, a día de hoy estas zonas de la ciudad continúan perseguidas por el fantasma de la exclusión, y con ellas, buena parte de los vecinos que viven allí. Por ese motivo, con el objetivo de “ofrecer oportunidades de desarrollo personal y social, formación y empleo y conseguir un pleno desarrollo de estos barrios, venimos trabajando desde el año 2000”, explica Iratxe Carro, gerente de La Fundación Aldauri, una de las galardonadas recientemente, con el Premio Bilbao Norte y Sur, gracias a su iniciativa Arroces del Mundo.