Escocia

Primero fue el reciclaje de los residuos y la toma de medidas para utilizar menos energía y reducir las emisiones. Los escoceses quieren dar un paso más hacia la eco-nomía circular: estudiar el diseño de los bienes y productos para reutilizarlos, repararlos y reacondicionarlos.

La mejor manera de explicar lo que es una eco-nomía circular es compararla con nuestra economía lineal actual. En nuestro sistema económico extraemos los recursos de nuestro planeta a un ritmo cada vez mayor y los convertimos en productos de los que  mayormente prescindimos tras su uso.

El comercio justo (o Fairtrade, en inglés) es una forma alternativa de comercio promovida por varias organizaciones no gubernamentales, por la Organización de las Naciones Unidas y por movimientos sociales y políticos (como el pacifismo y el ecologismo). El Faitrade implica la formación de cooperativas u organizaciones voluntarias, el rechazo a todo tipo de subsidios (de allí su frase de cabecera: “Comercio, no ayuda”) y de la explotación infantil, la igualdad entre hombres y mujeres y el respeto a los derechos humanos. Se relaciona además con la calidad y origen de los productos, la producción sustentable, el cuidado del medioambiente y la ausencia de intermediarios entre productores y consumidores.

Escocia es ahora, oficialmente, un país “de comercio justo”: todas sus ciudades, además de sesenta y dos pueblos de su territorio, cumplen con las normas económicas de ese sistema o cuentan con grupos activos que impulsan esos criterios. Casi dos tercios de las instituciones educativas de esa nación se han sumado a la propuesta, y el gobierno escocés apoya la moción a través del uso y promoción de productos Fairtrade en reuniones nacionales e internacionales.

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