En el Día Universal de los Derechos de la Infancia queremos recordar que uno de los principios fundamentales en los que se basa el Comercio Justo es no admitir la explotación de mano de obra infantil y trabajar para erradicarla.

Aunque cueste creerlo hay realidades demoledoras de explotación infantil como las que viven diariamente millones de niños y niñas en las plantaciones de cacao africanas. El trabajo infantil y las formas más salvajes de explotación y de esclavitud que sufren los menores de edad en estas plantaciones no son un hecho aislado ni inevitable, sino la consecuencia de un sistema comercial injusto que se basa únicamente en el beneficio económico de unos pocos.