M. en A. José Luis Gutiérrez Lozano*

La efímera vida de la iniciativa de ley conocida como SOPA (Stop Online Piracy Act, Ley para detener la piratería en línea) ante el Congreso de los Estados Unidos, fue suficiente para evidenciar el poder de la sociedad civil. Demostró sin quererlo, que sí es posible que la inteligencia colectiva, con una acción concertada y concatenada, puede contener aquellos intereses particulares que se contraponen al interés colectivo. Cierto que el caso tiene muchas aristas y claroscuros. Es cierto que escudados en la libertad se gestan también agentes que abusan en beneficio propio de ésta. Pero no por detener estos abusos aislados, la parte virtualizada o informatizada la sociedad pensante de nuestro planeta va a aceptar leyes que coarten su derecho a acceder libremente al conocimiento. La acción anónima de boicot, reproducida viralmente en la red contra las compañías que impulsaron la ley restrictiva, tuvo un efecto contundente e inmediato, provocando, al menos por ahora, el retiro de la iniciativa.