Por Isabel R. Benítez

Decía el otro día Jorge Reichmann que si tuviéramos unas nociones básicas de física, matemáticas y economía política, ya habríamos reaccionado. Lo advertía en Córdoba, durante la inauguración del XII Encuentro de Economía Alternativa y Solidaria, IDEARIA 2015, y lo hacía con cierta sorna, mientras recordaba cómo la pomposamente auto-denominada era del conocimiento no había conseguido, sin embargo, evitar el colapso mundial al que nos dirigimos. (Touché)

Mientras lo explicaba, comencé a preguntarme en qué momento mi cerebro había decidido almacenar esos ‘principios básicos’ a los que se refería el filósofo en algún lugar inaccesible de mi memoria. Había tenido que acumular tanto y a tal velocidad en la última década que había perdido la pista a mis recuerdos de alumna inquieta.