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Oikocredit, inversionista social y cooperativa mundial con oficinas de representación en Barcelona, Bilbao y Sevilla, publicó el día 22 de marzo sus resultados financieros correspondientes al 2016 que revelaron una cartera de financiación del desarrollo de €1047,2 millones, un aumento del 16% respecto a 2015.

Estos resultados confirman una vez más el compromiso de esta cooperativa internacional de finanzas éticas de utilizar los fondos de los inversionistas para mejorar la calidad de vida de las personas en países de bajos ingresos, al ofrecerles servicios financieros a las organizaciones socias en sus áreas prioritarias: finanzas inclusivas, agricultura, energías renovables y África.

Oikocredit ha publicado los resultados de desempeño social del 2015 en una conferencia de prensa en Ámsterdam. La directora de desempeño social de Oikocredit y directora ejecutiva interina, Ging Ledesma, ha presentado los datos a los medios de comunicación, en los que ha destacado el crecimiento de un 22% en la actividad de la cooperativa en païses de bajos ingresos.

A través de las organizaciones socias de microfinanzas de Oikocredit, se ha alcanzado la cifra de 46 millones de personas beneficiadas. De estos 46 millones de clientes de microfinanzas, el 86% son mujeres, el 51% viven en zonas rurales y el 28% son activos en la agricultura.

El 17 de octubre de cada año se celebra el Día internacional contra la pobreza y la exclusión social. No obstante, poco se suele hablar en este día acerca de la exclusión financiera, cuando es una cuestión estrechamente relacionada con la exclusión social, y que ya no solo afecta a personas de países en vías de desarrollo, sino que cada vez más la podemos encontrar también en nuestro país.

En 2014 Oikocredit registró un resultado neto consolidado de € 17,1 millones, frente a los € 13,4 millones registrados en 2013, lo que comporta un aumento del 28% respecto al año anterior, lo cual es una gran motivación añadida a la celebración del 40 aniversario de la cooperativa este año. 

Ante un sistema económico que está acentuando las desigualdades sociales y el impacto medioambiental, es necesario que los ciudadanos conozcamos la existencia de alternativas para ir transformando nuestro entorno en una realidad más justa y sostenible. Otra economía no sólo es posible, sino que ya existe, y la capacidad de incidir del ciudadano corriente es mayor de lo que a menudo pensamos.

El artículo que presentamos forma parte de una serie de artículos formativos en profundidad sobre temas relacionados con las finanzas éticas y la economía social y solidaria que Oikocredit irá publicando en su página web y otros medios aproximadamente con una periodicidad trimestral.

Uno de los principales objetivos del proyecto internacional tgl (siglas de teaching, giving, learning; en castellano: enseñar, dar, aprender), que acaba de aterrizar en España, es empoderar económicamente a las comunidades locales. Para ello apuesta por convertir a los comerciantes, autónomos y microempresas de un determinado pueblo o barrio en los protagonistas de la actividad económica.

De hecho, solo los negocios locales pueden participar en tgl, donde no tienen cabida los grupos y empresas multinacionales. Con esta medida, lo que se quiere promover es la creación y reparto de riqueza dentro de un determinado pueblo o barrio. Se trata de poner en marcha una alternativa económica que convierte a lo local en el centro del sistema económico, frente al modelo actual, de carácter global, que provoca que la riqueza acabe casi siempre monopolizada por las grandes corporaciones, que han convertido el comercio de productos y servicios en un oligopolio en el que no pueden competir los pequeños establecimientos.

La UNED y NITTÚA ofrecen un curso de formación para capacitar a profesionales que generen valor económico, social y financiero como tutores del personal de inserción sociolaboral.


El trabajador acompañante es un empleado de la plantilla con conocimiento del sector y cierto grado de responsabilidad, que reparte su horario entre su actividad laboral habitual y la formación y acompañamiento de personal de baja cualificación, especialmente de trabajadores en riesgo de exclusión social. En esta faceta compaginan la enseñanza de tareas propias del puesto con habilidades de tipo social, como la relación con compañeros y clientes, o la importancia del orden o la puntualidad, y la tutela y apoyo en actividades de reinserción externas a la empresa (búsqueda de vivienda, respeto de controles médicos o aspectos legales). El fin último de su intervención es conseguir la autonomía de los tutelados, de forma que sean capaces de gestionar sus necesidades y de avanzar en su trayectoria profesional según sus capacidades.

Son muchas las necesidades que no estamos cubriendo hoy y que no podremos cubrir mientras sigamos utilizando las mismas herramientas, o utilicemos éstas de la misma manera en que nos han acompañado hasta llegar a esta situación. Necesitamos INNOVAR y especialmente necesitamos INNOVACIÓN SOCIAL.

Mucho se lleva hablando y escribiendo en torno al mundo de la exclusión social; muchas son las subvenciones, premios y reconocimientos que entidades, asociaciones y/o fundaciones reciben por su labor en pro de la inserción socio-laboral de estas personas; muchas son las titulaciones, cursos, jornadas que se llevan a cabo en torno a los técnicos especialistas que trabajan en estas organizaciones y en torno a la pobreza y la exclusión social pero... sin desemerecer en absoluto la necesidad de todo ello, cabe reconocer que poco o nada se habla, escribe o investiga en torno a otras figuras profesionales que, siendo casi unas completas desconocidas, merecen todo ese reconocimiento y más aún, al tratarse de perfiles profesionales emergentes a los que se circunscriben una gran variedad y multitud de áreas de conocimiento que les confieren un claro carácter multidisciplinar que muy pocos perfiles aglutinan en sí mismos.

Perfiles profesionales esenciales y prioritarios que hacen que el término inclusión sociolaboral adquiera su máximo significado y sentido. Perfiles que aportan un valor añadido a empresas, entidades, administraciones y como no, a las personas en proceso de inserción sociolaboral. Estamos hablando en este caso de la figura del Trabajador Acompañante o Tutor de Empleo, máximo responsable del acompañamiento en los procesos de inserción.

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