Los principios * abajo mencionados están completados, de acuerdo a las redes regionales de comercio justo, por criterios que atañen, en particular, la gestión democrática de las organizaciones de producción, la falta de discriminación (en relación a las mujeres, las minorías sociales y culturales...) el compromiso de los productores a suministrar productos de calidad, dentro de plazos correctos y en cantidades suficientes.

El comercio justo tiene las siguientes características:

  • Remuneración de la producción que permita a los productores** y sus familias conseguir un nivel de vida adecuado; esto implica un precio justo, pagos por adelantado, cuando sea necesario, y una relación comercial a largo plazo.
  • Condiciones de trabajo para los productores que no perjudiquen, a corto y largo plazo, su bienestar físico, psicológico o social.
  • Producción que es económica y ecológicamente sustentable, que cubra las necesidades de la generación actual sin comprometer la capacidad de que las generaciones futuras cubran sus propia necesidades.
  • Utilizar las vías más eficientes de llevar un producto desde el productor hasta el consumidor, evitando especuladores e intermediarios innecesarios.
  • Condiciones de producción y comercialización que reserven un tratamiento preferencial a la participación de los productores en las decisiones, una producción indígena, pequeñas y medianas empresas y la distribución equitativa de los ingresos generados.
  • Campañas de sensibilización en el Norte sobre la relación entre la elección de los consumidores y la vida de los productores y condiciones laborales.
  • Trabajo de "campañas" que va dirigido a cambiar las injustas estructuras de comercio internacional.

* Según EFTA - "Survey of Fair Trade in Europe"
- pág. 2 - mayo de 1995
** "Productores": léase: toda las personas (trabajadores...) que participan en la producción



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