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Sucre - Bolivia

Por Efraín Gómez Lara para lostiempos.com

Esta semana se viene desarrollando en la ciudad de Sucre el IX Congreso de la Asociación de Estudios Bolivianos. Un espacio de encuentro y debate entre destacados intelectuales, investigadores y académicos que trabajan en torno a temáticas de nuestra realidad nacional.

En esta oportunidad organizamos, junto a colegas de la Universidad de Finlandia Oriental, Universidad de Córdoba de España y la Universidad Mayor de San Simón, el simposio sobre Economía Social y Solidaria en Bolivia (ESS). En esta mesa se presentó diferentes experiencias bolivianas, que giran en torno a las prácticas socio-económicas y los desafíos teóricos-metodológicos en la recepción de la ESS en Bolivia. Si bien la ESS, como perspectiva teórica y de investigación académica en nuestro país es reciente, las diferentes prácticas sociales y económicas tienen larga data, como las formas de organización económica de los pueblos de tierras altas y bajas, el término mismo de ESS vincula las experiencias de la economía alternativa con el movimiento global, en lugar de enfocarse en las ganancias, prioriza las necesidades de las personas, el cuidado de la naturaleza y el cumplimiento de estas necesidades de manera sostenible e igual. 

Para nosotros, la economía social y solidaria es un término paraguas que reúne una variedad de actividades y movimientos que desafían las maneras de entender y practicar la economía como: asociaciones colaborativas, cooperativas, bancos de tiempo, empresas sociales, emprendimientos e iniciativas colectivas, etc. dependiendo de su contexto y legislación. A través de movimientos ciudadanos, organizaciones sociales y económicas, los actores que transmiten la economía social y solidaria están encontrando maneras de alcanzar metas comunes para democratizar la economía y encontrar formas más sustentables de satisfacer las necesidades.

La ESS, al ser una forma alternativa y no discriminatoria de organización, ofrece una gran oportunidad a la mujer y otros grupos económicamente excluidos a participar de sistemas productivos en forma de emprendimientos asociativos. El tomar parte en una iniciativa productiva auto-gestionada conlleva a generar ingresos económicos, que abre posibilidades para un mayor acceso y mejor control de recursos, y puede proveer a los actores sociales participantes de esta economía de autonomía, libertad en la toma de decisiones, capacidad de liderazgo, autoconfianza y autoestima. Como enfoque holístico de la vida, busca impactar todo un conjunto de derechos desde los derechos laborales y económicos a los derechos de las mujeres, los derechos civiles y políticos y los derechos sociales. El desarrollo de las iniciativas es un proceso para mejorar las condiciones en que la economía convencional hace que las personas vivan, trabajen y sobrevivan.

Este simposio es un antecedente para armar una red de organizaciones, movimientos, grupos ciudadanos e instituciones universitarias, que trabajan en torno a la economía social y solidaria en nuestro país, contribuyendo al movimiento global de que otra economía no es solamente posible, sino es urgente. 

El autor es economista y miembro del EPRI-CCI.