«Increíbles Comestibles» es una idea que vio la luz en la ciudad inglesa de Todmorden y que desde allí se está extendiendo por todo el mundo. Consiste en plantar frutas y verduras en lugares públicos cuidados por los ciudadanos y recolectados por cualquier persona que los necesite.

Australia, Japón, Burkina Faso, Canadá, Mali o Alemania son algunos de los países en los cuales los «Increíbles Comestibles» están sembrando sus semillas. Esta idea de compartir y consumir gracias al trabajo de todos también se está implantando en Euskal Herria. Los primeros pasos se han dado en Baiona con una campaña de sensibilización, pero el proyecto puede llegar muy lejos, como es el caso de la ciudad inglesa de Todmorden. Allí nació la idea bajo el nombre de «Incredible Edible» y a día de hoy se han plantado frutas, hierbas aromáticas y verduras en 70 lugares públicos, cuidados por 280 voluntarios dos mañanas al mes.

En la citada localidad, además de los ciudadanos, también se han implicado en el proyecto el Ayuntamiento, los comerciantes, la policía e incluso el instituto, que ha integrado la educación agrícola en su proyecto escolar. Gracias a ello los alumnos tienen en el comedor comida ecológica cultivada por ellos mismos. El príncipe Carlos de Inglaterra también ha respaldado con su presencia el proyecto de Todmorden.

Los intérpretes tienen un nuevo trabajo en la pequeña ciudad, ya que visitantes extranjeros de todos los lugares se acercan a Todmorden para comprender cuáles son las bases y los efectos de dicho cambio de perspectiva. Y es que este tipo de proyecto «inclusivo» establece una nueva dinámica económica y social.
«No hemos tenido que poner un cartel en el que pusiese `No cojas más de lo que necesitas' porque la gente ya lo hace», explican los promotores del proyecto. Y es que los habitantes de la ciudad, al sentirse parte del proyecto, lo respetan y colaboran, tal y como afirma Mary Clear, una de las creadoras: «El secreto es que somos el movimiento más inclusivo del mundo. Si comes estás dentro. Aquí no discriminamos a nadie».

El también habitante de Todmorden Barney Fryer indica que «se trata de la comida, por supuesto, pero también es una manera de encontrar un lenguaje común que permite participar a todos para construir juntos un futuro mejor para nuestros hijos». La situación de crisis sistémica actual ha aumentado el interés, explica Estelle Brown: «Cuando empezamos en 2007, algunos creían que era una locura, pero ahora con la crisis se percibe como una necesidad».

La impulsora del proyecto Pam Warhurst recuerda cómo fue el nacimiento de esta iniciativa: «Sabíamos que la gente quería hacer algo, pero no sabían el qué. Hace tres años decidimos experimentar algo nuevo que podría, tal vez, ofrecer un mejor futuro a nuestra ciudad, y hacer que la gente sea más consciente de la importancia del medio ambiente».

El proyecto empezó con la plantación de frutas y verduras en los lugares más insospechados como a los lados de la carretera principal, a la entrada del hospital o de la comisaría. Y ahora se está desarrollando también a otros niveles a través de la creación de una granja piscícola y sobre todo la producción de huevos. El programa «Every Egg Matters» (Todo huevo cuenta) pretende llegar a la autosuficiencia de la ciudad con producción de 30.000 huevos semanales.

Producir y consumir local

Gracias a la dinámica creada en el principio de «Increíbles Comestibles» el 83% de la población de Todmorden (15.000 personas) afirma que consume productos locales, frente al 17% que no. Se trata de un sondeo realizado a finales del 2011, es decir, tres años después de que se lanzase el proyecto.

Estas cifras muestran que esta idea supone un impulso para la economía local y que establece un nuevo modelo basado en la producción y el consumo local, definido por sus defensores como «modelo virtuoso». «El país busca desesperadamente un verdadero modelo vivo. Miran a Todmorden y ven que no se trata de dinero, política o finanzas, sino que se trata de una población que hace las cosas de forma diferente», afirma Mary Clear para explicar su éxito.

Gracias a este nuevo modelo se crea una nueva coherencia social, ya que la población va tomando conciencia de la importancia de sus decisiones y se convierten en consumidores ecorresponsables y solidarios. El impulsor del proyecto en el Estado francés, François Rouillay, sostiene que gracias a este proyecto la vida social ha cambiado: «A través de la transparencia, la sinceridad y la integridad, la confianza se ha restaurado».

Las bases de los «Increíbles Comestibles» son la comunidad, la educación y la economía. Si las tres se activan la autonomía se reactiva. Es un trabajo que como reconocen las creadoras «hay que hacer todo el tiempo». Pero siempre unido al placer, como ocurrirá en octubre en la quinta Fiesta de la Cosecha.

Más información: www.incredible-edible-todmorden.co.uk