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Madrid

Por Genoveva López de El Salmón Contracorriente

Entrevistamos a Fernando Sabín, integrante de REAS Madrid, sobre el estado de la ESS en la ciudad.

El pasado 10 de octubre la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) y el Ayuntamiento de Madrid firmaron un convenio para la promoción de la economía social y solidaria en la capital. No es la primera ciudad del Estado español que lo hace. Ya Zaragoza, Barcelona o municipios de Euskadi se han dedicado a ello. Hablamos con Fernando Sabín, del equipo coordinador de REAS Madrid, sobre la economía social y solidaria de la localidad.

¿Qué recorrido tienen este tipo de iniciativas en España?

En Madrid no hemos iniciado una práctica novedosa. En Zaragoza, desde hace varios años, están firmando convenios de este tipo. En Barcelona también. En Euskadi no exactamente a través de la firma de un convenio, pero sí existen acuerdos de colaboración tanto con las diputaciones como con algunos de los ayuntamientos importantes. En Andalucía ha habido aproximaciones en este sentido. Madrid es, como mínimo, el cuarto. Hay otros Ayuntamientos que tienen amplia experiencia.

¿Y por qué ahora y no antes? ¿Ha tenido algo que ver el cambio de gobierno?

Lo que determina que un municipio se haga eco de estas iniciativas y quiera apoyarlas tiene que ver con dos aspectos fundamentales. El primero, que exista una práctica visible de este tipo de economía, que se haga notar, que se vea que es un movimiento creciente que va teniendo más tejido y más aceptación. En Madrid hemos construido herramientas bastante visibles con un nivel de cooperación importante, como es el Mercado Social o la Feria de Economía Solidaria, que ante cierto tipo de opinión pública y cierto tipo de opinión política es algo significativo.

La otra variable tiene que ver con que haya sintonía con los objetivos programáticos del partido que esté en el gobierno. Evidentemente, la coyuntura municipal actual hace que la Economía Social y Solidaria (ESS) esté en sus objetivos de desarrollo económico, y eso favorece que se puedan llegar a acuerdos con las organizaciones representativas para su desarrollo.

Vinculándolo con lo anterior, tanto en Zaragoza, como en Euskadi o Barcelona. la ESS ha sido apoyada por gobiernos diferentes, como el PSOE, CiU o incluso el PNV. Nuestra aspiración es que esto sea un camino que se inicia con este convenio, pero que continúe independientemente de quien esté en el gobierno.

¿En qué consiste el convenio con el Ayuntamiento de Madrid?

La economía de capitalista convencional ocupa el 99%, y luego podríamos decir que hay un 1% que representa otras formas de hacer economía, otras prácticas que prevén, o se anticipan, a unos modelos económicos que son más coherentes con el desarrollo humano y medioambientalmente sostenibles.

Lo que creo que favorecen los marcos institucionales de este tipo es que apoyan que estas otras formas de hacer economía tengan más capacidad de desarrollarse, de atraer personas, de desarrollar empresas, de transformar sus empresas. También ayuda a que las empresas que en la actualidad operan en este marco tengan una capacidad mayor de crecer, de crear empleo, de generar bienes y servicios con un marco competitivo más sencillo.

El convenio anima a reflexionar sobre las necesidades que tenemos como personas, colectivos o comunidades. Es una reflexión en torno a qué papel tiene que tener el Estado, qué papel tenemos que tener los vecinos y las vecinas, qué papel tienen que tener las empresas y el mercado convencional y qué empresas queremos que nos provean de servicios. ¿Queremos que sea Amazon o una empresa ligada al territorio, que genere empleo de calidad? Estas son las reflexiones que queremos llevar a los distritos porque hay capacidad para hacerlo.

Asimismo, se quiere reflexionar sobre el consumo. Tenemos un papel como consumidores muy importante, seamos personas, familias, empresas, etcétera. Se quiere sensibilizar para generar una reflexión permanente sobre cómo consumimos y qué cosas hay detrás del consumo que realizamos, que detrás de cada compra favorezcamos otro modelo económico.

No se trata de crear de cero un tejido productivo que sustituya al existente, sino favorecer que lo que hay mejore hacia estos paradigmas más sostenibles, democráticos, inclusivos e igualitarios.