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Valencia

Por Raquel Andrés Durà para La Vanguardia

No habrá intermediarios en el caso de la fruta y la verdura y se venderán otros productos, como de limpieza e higiene

“Para ser sostenible y ecológico, tiene que ser de proximidad”, defienden ‘Som Alimentació’, sus impulsores

València tiene una huerta periurbana única en Europa. De hecho, su riego está regulado por la institución europea de justicia más antigua, el Tribunal de les Aigües. Solo hay que cruzar uno de los muchos pasos de peatones de la V-30 para llegar a los campos de cultivo. Esta riqueza paisajística y cultural podría hacer pensar que los valencianos disfrutan de verdura fresca, de proximidad y a buen precio todo el año. Pero lo cierto es que los lineales de los supermercados y fruterías a donde va a comprar el grueso de la población tienen poco de producto local. Para corregir esa incoherencia geográfica nace ‘Som Alimentació’, una cooperativa diseñada por y para los vecinos que será la primera tienda ecológica y de proximidad de València. Abrirá en febrero de 2018 en el distrito La Saïdia.

No será una tienda al uso, ya que no es una empresa que busca generar beneficios. Únicamente pretende cubrir gastos (de personal, local, etc.), y si hay excedente, reinvertirlo en el proyecto. Existe la figura del socio-consumidor, que son los propietarios y quienes deciden el tipo de producto que se venderá. Ahora mismo están estableciendo los criterios: habrá ecológico, pero también local (sin el sello), porque son conscientes de que la oferta no es suficiente y quieren vender todo tipo de productos, desde alimentación hasta limpieza e higiene.

Funcionará con un modelo mixto de personal: habrá trabajadores, pero también socios voluntarios que, en lugar de pagar una cuota mensual con dinero (6 euros), lo hacen con tiempo (4 horas al mes). Estos asumirán tareas de fomento del consumo local y responsable, charlas y otro tipo de eventos, como visitas a productores.

De momento ya tienen más de 100 socios y esperan llegar a los 200 para garantizar su viabilidad económica. La cooperativa colaborativa más famosa en la que se inspiran es Park Slope Food, que abrió sus puertas en 1973 en el barrio de Brooklyn de Nueva York, aunque su nombre es un claro guiño a la cooperativa eléctrica Som Energia, que impulsa desde hace años un modelo 100% renovable.

En los supermercados ecológicos hay muchos productos de China, Alemania o ni siquiera sabemos su origen”

En el País Valencià de momento solo hay una cooperativa alimentaria en Alicante; en el resto del estado, una docena. En los últimos años sí han proliferado mucho los supermercados de productos ecológicos. ¿En qué se diferencian? “Existen muchos, pero no tenemos la capacidad de decidir qué tipo de productos se venden y cuáles no, con lo que nos encontramos con productos de China, Alemania o ni siquiera sabemos su origen. Este es un proyecto participativo”, explica Fernando Navalón, uno de los impulsores.

También marca el precio de estos supermercados ecológicos como otra gran diferencia: “La política de precios la fija la empresa y su objetivo no es dar un servicio a los consumidores, sino buscar clientes. Son empresarios cuyo fin es ganar dinero”.

Dice que Som Alimentació es un espacio donde los propios consumidores son quienes fijan los criterios de “local y ecológico” y de “una manera accesible, con precios justos para quien consume, pero también para quien produce, y sin nadie que se lucre detrás”. “No vemos la alimentación ecológica como un nicho de mercado ni como un negocio, sino como un derecho”, defiende.

La Huerta de Valencia La Huerta de Valencia (Raquel Andrés)

Por eso, los precios de lo ecológico serán mucho más asequibles, aunque aclara que “nunca va a ser igual” que el de los productos convencionales porque “la calidad es muy superior”. “Pero sí podemos conseguir que el precio sea lo más reducido posible y que no sea un mercado de lujo”, remacha.

Som Alimentació pretende ir más allá de lo ecológico. En sus lineales habrá productos con el sello, pero también otros sin él pero de procedencia local. “Tenemos el lema de que para ser sostenible e incluso ecológico, tiene que ser local. No tiene sentido comer ecológico de China. Además de la huella ecológica, ¿qué empresas hay detrás? No nos vale comprar ecológico a una multinacional porque no tenemos idea de cómo están tratando a sus trabajadores o de cuál es su sistema productivo, con extensiones gigantescas y monocultivos. Hay tantos proveedores e intermediarios que es muy difícil llegar a esa información”.

Nace la primera cooperativa alimentaria de València que prima lo local (Som Alimentació)

En la cooperativa, asegura, apoyarán a productores locales con “unas condiciones de trabajo dignas” para conectar la ciudad con el campo y “apoyar el desarrollo rural”. En la medida de lo posible, no habrá intermediarios, como es el caso de la fruta y la verdura, que se comprará directamente al productor.

El productor recibirá entre el 70% y el 75% del precio que pagará el consumidor

Navalón anota algunas cifras. Cuando uno va a un supermercado convencional a comprar tomates, el agricultor recibe entre el 5% y el 10% de lo que se paga en caja; en los supermercados ecológicos, la cantidad asciende al 50% del precio. En Som Alimentació, el productor recibirá en torno al 70-75%. Los márgenes son menores porque la cooperativa no tiene ánimo de lucro.

En cuanto al límite geográfico de los productos de los lineales, lo marcará la oferta de los productores. Las verduras no procederán de más allá de las comarcas valencianas de l’Horta; el siguiente nivel es el País Valencià, y después, las provincias limítrofes. También habrá algún producto nacional y otros del extranjero, como el café o el azúcar. Pero “será de comercio justo”, aclara Navalón.

“La idea es ser locomotora de la producción local, de pequeñas producciones que quieran dar el paso a ecológico si no lo son. Queremos generar esa demanda de ecológico y local”, sostiene.

Equipo inicial de Som Alimentació Equipo inicial de Som Alimentació (Som Alimentació)