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Donostia

Los últimos datos publicados por Eustat constatan que la conciliación sigue siendo cosa de mujeres: dedican en la CAV una media de 4,7 horas diarias al cuidado de hijos menores frente a las 3,3 horas que emplean los hombres. Además, uno de cada cuatro varones ocupados considera muy perjudicial pedir un permiso de paternidad.

El cuidado de hijos menores y personas dependientes sigue corriendo principalmente a cargo de las mujeres. Así lo reflejan los últimos datos –referentes a 2016– aportados por el Instituto Vasco de Estadística (Eustat), según los cuales las mujeres de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa que trabajan fuera de casa y tienen hijos menores de 15 años destinan 4,7 horas diarias a su cuidado; por su parte, los hombres en situación similar emplean 3,3 horas.

Ligeramente superior es la diferencia que se observa entre las personas ocupadas con algún dependiente a su cargo. Las mujeres dedican a su cuidado 2,7 horas diarias frente a 1,1 horas empleadas por los hombres.

Además, algo más de la mitad de las mujeres ocupadas, el 51,3% exactamente, destina 5 horas o más al día al cuidado de menores en contraposición con el 39,5% de los hombres que colabora con 2 o menos horas.

En comparación con los datos de 2010, cabe destacar que el porcentaje de mujeres que dedica un elevado número de horas –5 o más– al cuidado de hijos se mantiene, mientras que en los hombres va aumentando y alcanza en 2016 su nivel más alto (23,1%). Las desigualdades persisten en lo que al reparto de tareas del hogar se refiere. Nueve de cada diez varones (91,8%) dedica dos o menos horas a esas tareas, mientras que tres de cada diez mujeres (27,6%) emplea tres o más.


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Perjudicial para la carrera

Otro dato a destacar en el informe de Eustat es el referente a la percepción en torno a la posibilidad de pedir un permiso de maternidad o paternidad. Uno de cada cuatro hombres ocupados (25,6%) considera que les resultaría muy perjudicial en su trayectoria profesional pedir un permiso de paternidad. Este porcentaje ha ido aumentando en los últimos años, alcanzando en 2016 su valor más alto, diez puntos más que en 2010.

Sin embargo, solo un 8,4% de los hombres cree que la paternidad les podría afectar de manera sensible frente al 17,6% de las mujeres ocupadas que considera que la maternidad puede generar desigualdades de promoción.

En general, tres de cada diez personas ocupadas afirma tener muchas dificultades para compaginar el trabajo con el cuidado de dependientes (29,3%) o a la hora de atender a hijos menores (30,4%). En una escala de 0 a 10, las mujeres cifran en un 3,6 el grado de dificultad para obtener permisos y los hombres lo hacen en un 3,7. Las principales dificultades se dan a la hora de lograr excedencias (4,1 las mujeres y 4,3 los hombres) y reducciones de jornada (4,0 las mujeres y 4,3 los hombres). Las profesiones donde mayor es el grado de dificultad son directores y gerentes, trabajadores de servicios de restauración, protección y vendedores y empleados del sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero. Las profesiones relacionados con contabilidad, administración y ciencia son las que menor grado de dificultad presentan.

El informe también hace referencia a cuestiones relacionadas con el trabajo y restalta que una parte relevante de la población ocupada tiene que dedicar más horas de las establecidas a su puesto de trabajo algunas veces (20,6%) o casi siempre (17,9%). Esta prolongación de la jornada laboral afecta más a los hombres que a las mujeres.

Dentro de las medidas de conciliación, las ausencias temporales de trabajo y la posibilidad de pedir días sin sueldo son las más accesibles. Les siguen el horario flexible de salida y el trabajo en el domicilio.

GARA. Iraia Oiarzabal