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Bilbao

El consejero de Banca Ética y presidente de la fundación Fiare, Peru Sasia, fue elegido a principios de junio presidente de la Federación Europea de Bancos Éticos y Alternativos (Febea), que reúne a 26 organizaciones del sector de las finanzas éticas de toda Europa, entre las que se encuentra Fiare Banca Ética que opera en Italia y en el Estado español.

Un informe del Banco de España (BdE) hizo público la pasada semana que del rescate a la banca española solamente se podrá recuperar un 21%; un rescate que le ha supuesto al Estado español un gasto de más de 76.000 millones de euros. Casi a la vez, la caída del Banco Popular y su posterior compra por el Santander volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la gestión bancaria. En medio de este panorama caracterizado por una economía financiera especulativa y un crecimiento tan imparable como incontrolado, Peru Sasia representa a otro modelo bancario, a la banca ética Fiare, que opera en las finanzas éticas.

Es una banca «alternativa, transparente, consecuente y en defensa del bien común», según palabras del presidente de la Fundación Fiare y también de la federación Febea, que aúna en su seno a 26 organizaciones del mundo de las finanzas éticas en Europa. Sasia nos aclara los retos que abordan las instituciones «alternativas» como la suya y el papel que deben jugar en la actual coyuntura de crisis económica neoliberal.

Ha sido nombrado recientemente presidente de Febea, en representación de 26 organizaciones de finanzas éticas de Europa. ¿En qué punto se encuentra hoy en día la legislación europea con respecto a entidades como la suya?

En punto muerto. El reconocimiento de las finanzas éticas como un espacio propio con estructura legal no existe más que en Italia, donde sí que se ha incorporado en el texto único bancario, en la normativa bancaria. Tenemos reconocimiento e interlocución con las administraciones, pero, de momento, no se refleja en ninguna normativa. Concretamente en Euskal Herria existen muchas administraciones, tanto de ámbito local como mayores, que están empezando a acercarse a las finanzas éticas. Precisamente, por los valores que transmitimos.

¿Qué repercusión real tienen alternativas financieras éticas como la que representa en el actual panorama económico financiero basado en la especulación y el crecimiento descontrolado?

El actual sistema económico se mantiene trabajando sobre un panorama político y cultural concretos. Por lo tanto, nosotros entendemos que no nos podemos limitar a ser una mera institución financiera, sino que tenemos que influir en el ámbito político para poder generar cambios. Esto nos sitúa en determinado lugar en la sociedad. Por ejemplo, nosotros no aspiramos a ser una entidad que crezca de manera descontrolada hasta poder quebrar. Nuestra vocación es generar procesos de regeneración política, ya que pensamos que si dejamos al sistema económico funcionar solo por su propia lógica de maximización de las ganancias, del beneficio económico a corto plazo o de la expulsión de todo control económico democrático por parte de los estados, la sociedad no va ninguna parte.

¿Qué filtro ha de pasar una organización, empresa o administración pública para recibir crédito por parte de Fiare?

Probablemente nuestra mayor seña de identidad como banca ética sea la política de crédito que mantenemos; a quien concedemos crédito y en que condiciones lo hacemos. Ya que creemos en la economía del bien común, solo concedemos crédito a las organizaciones que ayudan a cambiar de manera positiva las consecuencias del desastroso sistema económico actual. Es el caso de organizaciones de inserción social, de inserción laboral, organizaciones agroecológicas que trabajan en las energía renovables y otras muchas que pensamos que están orientadas a la mejora del bien común. Otra seña de identidad que nos caracteriza es la transparencia y, por lo tanto, publicamos un listado anual en nuestra página web con todas las organizaciones que financiamos.

¿Cuál es el perfil del cliente que ingresa sus ahorros en un proyecto de banca ética?

El cliente de ahorro, normalmente, es una persona que trae una reflexión sobre las consecuencias y el impacto que tienen nuestras decisiones económicas. Hay gente que se da cuenta de que las decisiones de consumo son extremadamente influyentes en la esfera pública y se niega a dar poder con su dinero a entidades financieras en las que no van a controlar qué se hace con sus ahorros.

¿Qué relación mantienen con los bancos comerciales?

A nosotros nos gustaría que determinadas formas de funcionamiento de la banca ética se contagiasen a la banca comercial o tradicional; cuestiones como la transparencia o la participación de los ahorradores. Por eso, intentamos mantener relación, sobre todo, con cooperativas bancarias. Por ejemplo, acabamos de firmar un acuerdo de colaboración con Laboral Kutxa.

¿Y con partidos políticos y sindicatos?

Los propios estatutos de Fiare Banca Ética nos prohíben tener relación con los partidos políticos, cuestión que no excluye la relación con las distintas administraciones públicas, ya que pensamos que estas son el reflejo de un proceso democrático y, además, tienen influencia directa en la gestión del bien común ciudadano. Por lo tanto, colaboramos con las instituciones públicas en todo lo que podemos para desarrollar servicios para la ciudadanía. Mantenemos relación con pequeños ayuntamientos, como el de Hernani, y también con mayores, como los de Donostia y Barcelona. En cuanto a los sindicatos, son un aliado natural, que además en Italia jugaron un papel clave en el surgimiento de la banca ética.

¿Es posible compaginar el deseo de maximización de los ahorros propios con los fines de una banca ética?

Sin ninguna duda; para empezar, las tasas de interés que ofrecen hoy día la mayoría de los bancos son extremadamente bajas, se sitúan en torno al 1%. Esto supone que en un depósito de ahorro de mil euros tienes un retorno de solamente diez. Cada vez hay más gente que prefiere que no se juegue con su dinero, que no se especule o se hagan tonterías con la burbuja del ladrillo a tener un retorno mínimo en un banco en el que no sabe qué se hace con su dinero. Además, a la larga es más rentable tener tus ahorros controlados en una entidad transparente y eso se nota cada vez más.

¿En qué números se mueve Fiare Banca Ética?

Somos una cooperativa financiera que cuenta con más de 40.000 socios, de los cuales más de 1.000 son de Euskal Herria. El capital social está cercano a los 60 millones de euros, el total depositado en torno a los 1.700 millones de euros y el crédito supera los 1.000 millones de euros.

¿Qué papel debería jugar según ustedes el Estado en cuanto a la regulación de la actividad financiera?

Un papel imprescindible. Al sistema económico es imprescindible someterlo al control democrático y al control político, si no la lógica del sistema económico actual es una lógica desenfrenada, que genera una distribución de los excedentes muy pobre y una cada vez mayor desigualdad. Además, creemos que el papel de la banca ética es compatible con el de una banca nacional democrática. De hecho, hay países que cuentan con una banca pública fuerte que sortearon la crisis financiera de 2008 de una forma totalmente diferente.

¿Qué opinión le merece la tendencia que impera entre distintos gobiernos desde el estallido de la crisis financiera de nacionalizar pérdidas bancarias para, luego, vender el banco?

Me parece que dice mucho de la voluntad de control real de los gobiernos actuales. Como he dicho, es necesario el control democrático de las finanzas por parte del Estado, pero hace falta que quien tiene poder de ejercer este control tenga voluntad política. Hoy en día, esa voluntad está muy erosionada por conflictos de intereses que se reflejan, por ejemplo, en el problema de las puertas giratorias. Los ministerios están en la actualidad copados por exdirectivos de entidades financieras comerciales, que cuando dejan el ministerio vuelven a ser consejeros de banca de forma automática.

¿Qué piensa sobre la actual quiebra del Banco Popular y su posterior compra por parte del Banco Santander?

En este caso parece que los que van a pagar la mala gestión del Popular son sus inversionistas y no los clientes. A priori, al menos, parece que el Banco Santander va a hacerse cargo de todos los costes de la quiebra. La cuestión es que este caso se suma a una larga lista de quiebras provocadas por la falta de control y en otros muchos casos la quiebra de los bancos la han pagado no solo los inversionistas sino la sociedad en su conjunto. El impacto social del descontrol financiero es extremadamente alto. La concentración bancaria cada vez en menos manos, sugerida por el Banco de España por cierto, provoca que estas instituciones sean difícilmente controlables y causen graves problemas en caso de quiebra.

Tanto el Banco Central Europeo como los estados han inyectado dinero público al sector financiero para su reestructuración, consecuencia del «descontrol financiero» nombrado por usted. ¿Ve alguna posibilidad de poder revertir esta tendencia en el futuro cercano?

En un contexto de economía global donde cada vez menos actores controlan una mayor tasa de poder es muy difícil realizar predicciones de futuro. Eso sí, tenemos claro que, frente a un capitalismo neoliberal desatado, es el momento de reforzar las alternativas reales y tangibles que la gente pueda ver y tocar. Estas alternativas a veces tomarán la forma de un banco ético como es el nuestro, otras veces adoptarán la forma de huelgas y movilizaciones o de alternativas de consumo ecológicas. Pero todas deben ser apoyadas mutuamente, en beneficio del bien común.

GARA, Jose Manuel Castillo