Autor/a: 
Carlos Ballesteros

Resumen

Resolver los problemas de una economía en crisis es como resolver un Sudoku. No se puede resolver un cuadrante, una fila vertical u otra horizontal sin tener la visión de conjunto en la cabeza. No se puede, por tanto, hablar de empleo si no se tienen en cuenta temas como la participación o la transparencia, ni de sostenibilidad y rentabilidad sino se habla de los aspectos medioambientes.

Partiendo de las teorías del Desarrollo Humano de Manfred Max Neef (1993) y su clasificación de los posibles satisfactores de las necesidades en 6 -Violadores, Pseudosatisfactores, Inhibidores, Singulares y Sinérgicos- se trata de ver cómo los principios de la economía solidaria son la mejor forma de resolver el problema

INTRODUCCION

¿Cuál es la razón para que sea necesario añadir el adjetivo “social” a un sustantivo –en este caso Economía- para expresar que se está haciendo referencia a aspectos subjetivos, humanos y humanizantes, fuera de la lógica de mercado, altruistas…? Hablar de Economía Social, en contraposición a la otra Economía, a la ortodoxa, es en cierto modo, admitir un cierto fracaso en tanto en cuanto que la Economía, que nació como una de las Ciencias Sociales por antonomasia, parece haberse alejado de ese objetivo inicial que era administrar con cuidado (y amor) los recursos de la casa (Oiko-nomias): Admitir que la economía, hoy en día y desde tiempos de Adam Smith, sea una ciencia que se ocupa de la escasez y su administración es dejar de lado aspectos importantes que tiene que ver con las personas, en especial con las más vulnerables, para haberse centrado más en los recursos, en las cosas.

Este artículo pretende traer a la arena académica esta propuesta de una economía basada en las personas, que puede remontarse desde las prácticas de reciprocidad económica de múltiples pueblos indígenas de diversos continentes hasta el cooperativismo moderno, pasando por las experiencias de economía compartida de numerosas comunidades y que ahora más que nunca en estos períodos de crisis económico-financiera (y medioambiental, y de valores y de tantos y tantos otros aspectos) puede ayudar a encontrar nuevas aristas, nuevos enfoques y ¿por qué no? quizás también soluciones creativas e imaginativas a esta situación de dificultad.

La Economía que aquí se presenta intenta ser una alternativa a la crisis combinando una forma ética, recíproca y cooperativa de consumir, producir, intercambiar, financiar, comunicar, educar y desarrollarse para así promover una nueva manera de pensar y de vivir. Los aspectos diferenciales de ésta estarían en su forma de organizarse autónoma e independiente, autogestionada; en la utilidad social cultural y/o medioambiental de sus proyectos; en la propiedad y el control social de los procesos, que necesariamente hace referencia a la participación; el arraigo territorial, la democracia real, y la necesaria sostenibilidad económica, mediante la autosuficiencia financiera.

Conectar estos valores con la visión de Manfred Max Neef sobre la relación entre economía y sociedad es un interesante reto. La principal tesis que se quiere defender en este artículo es que, efectivamente, los valores de la economía solidaria tal y como vienen recogidos en la “Carta Emprender por un mundo solidario” son en sí mismos satisfactores sinérgicos.

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