Las otras economías se abren paso en la ciudad de Barcelona. Son hechas de gestos cotidianos, de miles de iniciativas en el trabajo, en el consumo, en el ahorro, en el cuidado de las personas y del entorno. Son formas de relación que ponen la resolución de las necesidades personales y colectivas en el centro de su actividad; y lo hacen desde unos valores, y sobre todo desde unas prácticas, que no subordinan lo social hacia lo económico, sino que enlazan ambas esferas para que sean interdependientes y ajustadas a la complejidad de la vida social.

En Barcelona, las iniciativas socioeconómicas siguen lógicas basadas en los valores de la cooperación, la igualdad, la autogestión. Conforman un ámbito propio, diferente tanto del privado capitalista como del público estatal, convirtiéndose, como diría Jordi García Jané, "la dimensión económica de la esfera pública no estatal". Son expresión cooperativa, asociativa, mutualista y comunitaria de la actividad socioeconómica que sustenta y transforma la ciudad. Sus formas jurídicas y organizativas son instituciones concretas de una más amplia matriz de cooperación que articula solidariamente la vida urbana.

Es un ámbito que ya integra una economía plural, dinamizado por un amplio abanico de formas societarias que se ajustan a los objetivos de las personas que protagonizan la actividad económica. Se despliega en una vertiente socio-formada por diferentes sectores, como las ramas del cooperativismo (de trabajo, de servicios, de consumo, de enseñanza, de vivienda, de crédito); las sociedades laborales; las asociaciones y fundaciones del Tercer Sector Social; las empresas de inserción y los centros especiales de trabajo; las mutualidades de previsión social y las finanzas éticas y solidarias. Y también lo hace desde la vertiente comunitaria de los grupos de consumo agroecológico, la gestión ciudadana y comunitaria de equipamientos sociales, las escuelas libres, los grupos de crianza, los huertos urbanos y comunitarios, los mercados de intercambio y los bancos del tiempo.

La economía social y solidaria es, al mismo tiempo, práctica económica y movimiento social. Propone y ejerce la economía al servicio de las personas, organizada democráticamente, con responsabilidad social y arraigo territorial. Se desarrolla, en mayor y menor intensidad, en todos los ciclos de la actividad económica - producción, comercialización, consumo, crédito, gestión de recursos y distribución de excedentes. Uno de sus horizontes más transformadores es la intercooperación y la consolidación de mercado social, una red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios, que funcione con criterios democráticos, ecológicos, feministas y solidarios, constituida por empresas de la economía social y solidaria y por consumidores y ahorradores individuales y colectivos.

A la vez, muchas de las expresiones de la economía social y solidaria se vertebran como movimiento sociopolítico en estructuras federativas y redes, y en Barcelona, de forma incipiente, se articulan territorialmente en sus barrios. Con la creación de estructuras comunitarias de promoción de la economía social y solidaria, con la apuesta por el mercado social local, se inicia la vertebración de los barrios como ecosistemas cooperativos.

Desde su diversidad y atravesada por procesos de cambio, la economía social y solidaria es un actor emergente en la ciudad. Por sus fragilidades, requiere de impulsos para fomentar su consolidación y extensión. Por sus potencias, puede contribuir a una nueva política socioeconómica urbana, que haga de las ciudades un espacio de redistribución, equidad y democracia económica.

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