Autor/a: 
Jeromo Aguado

Una reflexión a través del  ejemplo del pollo ecológico
Autor: Jeromo Aguado para Jornadas de Amigos de la Tierra

EL RELATO DE LA ACTIVIDAD DE PRODUCIR POLLO ECOLÓGICO COMO UNA ALTERNATIVA PARA LA GENTE QUE DESEA VOLVER AL CAMPO

Un grupo de jóvenes de la provincia de Palencia han decidido volver al campo. Como la mayoría de los/as jóvenes que desean volver a los pueblos, ellos y ellas también se enfrentan a la problemática del acceso a la tierra para ejercer la actividad agrícola o ganadera. Su mayor patrimonio es la creatividad, que se agudiza cuando los recursos son escasos. Y fruto de darle vueltas para identificar oportunidades donde realmente es difícil ver alguna, se les ocurrió producir pollo y emprender con ello un proyecto productivo que les permitiera poder vivir en el medio rural y ver cumplidos sus sueños.

La opción por la producción de pollo estuvo determinada por varios factores, pero los más importantes fueron dos: la poca oferta de un producto con una demanda creciente entre los grupos de consumo con los que tenían relación y la poca superficie de tierra que se necesitaba para iniciar la actividad productiva (alrededor de una hectárea), lo que les facilitaba el camino para poder acceder a la misma.

Para la puesta en funcionamiento de la iniciativa, los/as jóvenes tuvieron que salvar unos cuantos inconvenientes (razas, piensos, manejo, ataques fauna silvestre, etc.), más cuando dicha actividad era novedosa, hasta conseguir un pollo ecológico de excelente calidad para alimentar a los compañeros y compañeras que demandaban dicho manjar a través de los circuitos cortos de comercialización en los que participaban.

Además, de manera colectiva, decidieron montar un pequeño matadero de aves para sacrificar sus pollos y cerrar de esta manera casi todo el proceso productivo y de elaboración, consiguiendo uno de los ideales cuando se lucha por otros modelos alimentarios: la comida del campo al plato, eslogan que se ha apropiado alguna cadena alimentaria.

Ellos y ellas fueron pioneras y bajo sus espaldas está  el peso de la innovación. Nunca contemplaron el proyecto como único, más bien todo lo contrario; querían que éste se pudiera replicar, veían en él una oportunidad para nuevos jóvenes que se quisieran instalar.

Pero a pesar de ser pioneros el grupo de jóvenes productores/as cada vez tenía más dificultades para colocar su pequeña producción: la oferta del mismo producto crecía a un ritmo superior que la demanda, y con ella la diferenciación de precios entre los diferentes productores.

UNA PREOCUPACIÓN

Al igual que los/as jóvenes del relato, muchas personas involucradas en proyectos agroecológicos han participado en la construcción de modelos alternativos de comercialización para la venta de sus productos. Han transcurrido más de quince años desde los primeros encuentros que permitieron dar los primeros pasos en la creación de alianzas entre productores/as y consumidores/as bajo diferentes modalidades organizativas, unas más formales (cooperativas de consumo, asociaciones,  grupos de consumo,..) que otras,  pero todas ellas han permitido que miles de familias puedan participar de una u otra forma en la gestión de su propia alimentación. El resultado podemos valorarlo de forma muy positiva, tanto en términos cuantitativos, como en todo el empeño puesto para que muchas personas participen en diversos procesos de construcción de las nuevas formas de organizar el acceso a la comida.

Pero a medida que los grupos crecen y se multiplican, crece también la demanda de una comida sana, aunque a un ritmo más lento que la oferta de productos ecológicos; es decir, al ser cada vez mayor la oferta, los grupos tienen más donde elegir, aceptando en muchos casos la misma mecánica establecida (oferta-demanda) que en los mercados convencionales.

El punto crítico de esta debilidad de las alianzas se encuentra a veces en la comparación de precios de un mismo producto, sobre todo cuando las diferencias de precios de un producto similar se disparan, apostando muchos grupos de consumo por el precio más barato sin análisis previos del por qué, y siendo conscientes de que el precio más barato siempre va existir.

La pregunta que ronda por la cabeza de muchas personas implicadas en estos proyectos es si los  grupos debemos de entrar en la dinámica de la búsqueda permanente del precio más barato, o si dicho precio significa que por ser más barato sea un precio más justo.

EL  10  y 11 DE OCTUBRE – 2014  NOS REUNIMOS EN AMAYUELAS DE ABAJO PARA ABORDAR ESTA PREOCUPACIÓN

La problemática de los/as jóvenes palentinos es la misma que padecen en otras regiones otros/as jóvenes que decidieron ser productores/as con el ánimo de que con la comida no se especulara. Es a partir de estas experiencias cuando desde Amigos de la Tierra se decide organizar unas jornadas que permitan el encuentro de productores y consumidores involucrados en experiencias de circuitos cortos de comercialización, para abrir un debate que aborde el significado político del precio de los alimentos, y que a su vez, ello sirva para fortalecer el movimiento por la Soberanía Alimentaria.

La primera jornada se hizo en Amayuelas de Abajo y en ella se inició un proceso de reflexión que intenta ayudarnos a dilucidar sobre el por qué están aconteciendo problemas como los que vive el grupo de productores/as palentinos, abordando preguntas relacionadas con el hecho diferenciador entre precios justos y costes reales de producción, o cómo poder asegurar que el alimento más barato está impregnado de la carga ética de una comida con la que no se quiere especular.

En el mismo encuentro se tuvo la oportunidad de visitar las granjas de los productores/as palentinos y ello nos ayudó en entender los diversos problemas y dificultades que se tienen a la hora de producir, y lo más importante, a saber interpretar la diferencia entre precio más barato y coste real de producción.

DOS MODELOS CONTRAPUESTOS

LOS QUE QUIEREN VIVIR DEL CAMPO

COREN es una cooperativa de segundo grado, afincada en la provincia de Ourense, que sacrifica en torno  a 120.000.000 pollos. Es  una de las mayores cooperativas de España, con 1.000 millones de € de facturación anual y genera trabajo directo e indirecto para 6.000 familias en una de las provincias más pobres del Estado. Tiene presencia con sus productos en 42 Países y en alguno de ellos sus propias factorías. Pero, aunque su fórmula jurídica sea una cooperativa, esta empresa está muy lejos de los principios de la cooperación y  la economía solidaria, más bien hace parte de la estructura franquista de las cooperativas que confluían a golpe de decreto en las UTECO (Uniones Territoriales de Cooperativas).

Para realizar la actividad productiva del pollo COREN utiliza principalmente un modelo parecido a la industria de integración: los que producen el pollo son los pequeños ganaderos, a los que COREN les entrega el pollito y el pienso, y el ganadero pone sus instalaciones y el trabajo, más los riesgos del proceso productivo. Así existe toda una red de familias trabajando para COREN sin contratación laboral, corriendo también bajo las espaldas del ganadero los costes de la seguridad social. Los márgenes de beneficios con los que trabajan los productores son tan bajos que una familia necesita una explotación entorno a 140.000 pollos al año.

Este sistema de producir sin riesgos por parte de COREN, muy  utilizado por las multinacionales que operan en el sector cárnico, les permite producir a gran escala, tanta que necesitan 600.000.000 de kg de cereal al año.

Su apuesta es controlar el mercado del pollo convencional y en esta estrategia ha incorporado con la misma lógica productiva el control del mercado de pollo ecológico. Resulta muy difícil competir con COREN en el comercio del pollo, da igual que sea convencional que ecológico. Sus precios baratos son el resultado de no imputar los verdaderos costes reales de producción: impactos ambientales (sus producciones son masificadas), productores externos que asumen los riesgos y no tienen los derechos laborales de los trabajadores, destrucción del tejido productivo local y campesino, a los que se ha convertido en súbditos de su estrategia de negocio, dumping social.

Algunos compañeros campesinos y campesinas definen así lo que significa COREN para el medio rural Galego: pobreza en los pueblos, contaminación, caciquismo y ruina de los pequeños productores, aunque todo se pinte de verde.

Pero COREN vende el pollo ecológico un 50% más barato que los compañeros/as avicultores/as palentinos y es uno de los distribuidores de muchos grupos de consumo.

Más información sobre COREN en su propia página WEB: www.coren.es

LOS QUE QUIEREN VIVIR EN EL CAMPO

Es el ejemplo de muchos jóvenes que han decidido volver a los Pueblos. Vienen para cuidar la tierra y los animales, a la vez que producen alimentos y mantienen con vida los territorios. Trabajan en unidades productivas muy pequeñas para que otros/as muchos/as también puedan trabajar. Están animados a recuperar la función social de la agricultura, que para ellos no es otra que alimentar al mundo. Huyen de la idea de que la agricultura sea un mero negocio, más bien han decidido volver al campo porque ello es parte de una forma de vivir que permite mantener un mundo rural vivo. Les apasiona trabajar en el campo, a partir del conocimiento local y campesino, porque dicho conocimiento llevado a la práctica cotidiana es lo que permite a los pueblos ser soberanos alimentariamente. Por eso han decidido incorporar entre sus estrategias de trabajo el mantenimiento de las culturas rurales y campesinas, base fundamental del manejo agroecológico de las granjas donde trabajan. Están dispuestos a custodiar la tierra para que ésta no sea pasto de apropiación de los que más tienen, a la vez que defienden mediante sus prácticas cotidianas los bienes comunes, el agua, las semillas, (hoy en alto riesgo de privatización por parte del agro negocio que extiende por todo el planeta las semillas transgénicas), o los cultivos agrocombustibles que vienen a alimentar los coches mientras 1.000 millones  de seres humanos mueren de hambre. Con su compromiso diario de vivir en el campo se suman a la  VIA CAMPESINA como propuesta de futuro para la humanidad, y ello lo quieren hacer acompañados del resto de la ciudadanía, la que da sentido a su opción cuando uno de sus alimentos llega de la tierra - a sus platos.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN Y DAR CONTINUIDAD AL DEBATE

El pollo ha sido un ejemplo para identificar un problema que aparece en muchas de las alianzas entre productores/as y consumidores/as, pero esta problemática se vive también con otros productos.

Las preguntas que siguen rondando por las cabezas de los/as participantes al encuentro siguen siendo casi las mismas:

  • ¿Qué modelo de agricultura y de alimentación estamos apoyando cuando compramos el pollo de COREN?
  • ¿Buscando el precio más barato de los alimentos, estamos facilitando los procesos de construcción de Soberanía Alimentaria?
  • ¿Cómo podemos abordar la valoración de los costes reales de producción de un alimento sin dar lugar a picarescas y engaños por parte de los/as que lo producen?
  • ¿Cómo salir de la dinámica oferta-demanda en el movimiento de las alianzas entre productores/as y consumidores/as?
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